Categoría: Opinión

Cambio de modelo para frenar el Imperio Ultra

La12

Este fin de semana, por desgracia, hemos tenido que vivir otra muerte relacionada con el entorno del fútbol para que se hable de los radicales/ultras que siguen merodeando alrededor del deporte. Se ha hablado de que la muerte es debido al fútbol o a las pasiones que este levanta aunque eso es tan cierto como que ha sido relacionada con la política pues no se pelearon hinchas del Deportivo contra hinchas del Atlético de Madrid por nada relacionado con el deporte sino porqué unos defienden unas ideas políticas y otros las completamente opuestas. Pero bien, no quiero profundizar ese tema.

Lo que si queda claro es que, como no se acote el acceso al deporte (eventos, recintos, desplazamientos…) que tienen estas personas, agresivas, violentas, delincuentes o cualquier otro calificativo reprochable socialmente, no va a haber “paz” en el entorno del deporte. Si seguimos sin actuar para frenarlo el siguiente paso es el enorme peso que tienen los ultrà en el calcio italiano, donde no hace mucho también sufrieron la muerte de un hincha del Napoli a manos de un romanista (equipo que siquiera jugaba ese partido que enfrentaba Napoli-Fiorentina en el Olímpico de la capital en la final de la Coppa italiana). Los ultrà han conseguido parar partidos en infinidad de ocasiones, hablan habitualmente con los jugadores en pleno estadio y tienen un control a todas luces excesivo de lo que ocurre en parte del estadio y los aledaños, así como en los desplazamientos. Lanzaron una Vespa desde las gradas del estadio más grande del país, imaginemos lo que significa eso.

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Si seguimos la “progresión” de ese “imperio ultra” el siguiente paso son las Barras Bravas argentinas, que más allá de un control absoluto de reventa de entradas o merchandising del club han llegado a pedir dinero a los jugadores de sus propios equipos para garantizar su seguridad (una especie de “impuesto revolucionario” al estilo etarra o un pizzo mafioso en toda regla). Además, en un delirante giro de la realidad, han empezado a ofrecer “tours” para que cualquiera pueda ver lo que es vivir un partido desde La12 en la Bombonera o entre Los Borrachos del Tablón en el Monumental.

Si se quiere atajar el problema hay que fijarse en las dos ligas que mejor han gestionado este tema, la Premier League erradicó el hooliganismo a partir de medidas políticas impuestas por el gobierno Tatcher derivadas del Informe Taylor. Pero quien ofrece un mejor trato al aficionado y quien ha eliminado cualquier espacio de violencia alrededor del fútbol es la Bundesliga alemana.

Modelo alemán, no solo entradas baratas y dinero bien administrado

Tengo la sensación de que el aficionado medio español piensa en entradas baratas, estadios llenos y dinero bien administrado cuando habla del “modelo alemán” de organización pero eso es una consecuencia, no la causa que los administradores del fútbol deben buscar. ¿Cual es la raíz de ese modelo? ¿Cual la filosofía subyacente?

El fútbol alemán, igual que el inglés con la implantación de la Premier League en lugar de la First Division, estructuró un modelo basado en clubes populares que poseen sociedades deportivas que compiten en una liga. Estas sociedades deportivas tienen derecho a competir en la liga siempre y cuando estén en posesión de la correspondiente licencia. Bundesliga, la organizadora de la competición, otorga estas licencias siempre que se cumplan una serie de rátios económicos, características deportivas, propiedades o comportamiento público.

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Estas medidas tienen una filosofía clara, unas normas que derivan de ellas el sentido de las cuales está perfectamente en linea con los objetivos y filosofía de la idea general, que el fútbol sea un espectáculo ideal para transmitir valores a través de la familia. De ahí que encontremos actividades donde jugadores y aficionados se relacionan (comen juntos o viajan juntos), fomentan el transporte sostenible y social, promueven las canteras para que los niños alemanes se identifiquen mejor con los jugadores que representan los equipos de sus ciudades o regiones (a parte, obviamente, de obtener jugadores para su selección nacional) o ponderan el trato al espectador, las facilidades de acceso, los precios populares, fomentan el desplazamiento a través del país (manera de conocer su país y de generar riqueza),  y un largo etcétera de rátios, medidas, checkpoints y objetivos a cumplir por las sociedades que quieran competir dentro de la Bundesliga.

Por poner un ejemplo fácilmente comprensible (y que todos podamos comparar con lo que hacen o harían los clubes de los cuales el lector sea aficionado) el organismo que gestiona el fútbol alemán escribe de manera anónima a los clubes profesionales germanos (mediante carta, email o redes sociales) y evalúan la respuesta de estos (trato, amabilidad, tiempo de respuesta…) para asegurar que el trato y respeto hacia el aficionado es el adecuado. Fallar en indicadores como este puede comportar una multa o hasta la retirada de la licencia.

Solo para hacerse una idea de lo que significa la organización alemana y hasta que nivel de detalle exige el máximo a sus afiliados. Imaginemos lo que supondría en España, más allá del control financiero, las exigencias en términos de seguridad en los estadios (accesos, cánticos, pancartas, bengalas, lanzamiento de objetos…) pero también el poder para acotar entradas a precios razonables, ofrecer la posibilidad de viajar en los partidos fuera de casa o el trato que reciben los propios hinchas. Eso son consecuencias de una política derivada de una filosofía de respeto y cuidado al aficionado y la comunidad; por eso también los campos alemanes tienen el porcentaje de afluencia más alto del fútbol mundial y sus precios son adecuados para que la mayoría de la población pueda asistir al estadio. Repito, eso son consecuencias de un plan estratégico que va mucho más allá, con una filosofía y objetivos perfectamente aplicables al fútbol español.

El modelo televisivo

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La LFP ha lanzado una campaña con un vídeo, más bien cutre, que ha obligado a difundir a clubes, operadores de televisión y demás actores alrededor del fútbol bajo el eslogan “Dañas a tu equipo” (#dañasatuequipo) donde se le dice a los usuarios que piratear fútbol (es decir, verlo fuera de plataformas de pago, hacerlo por ejemplo, por Rojadirecta) hace daño al equipo del que eres seguidor, pues sus derechos televisivos ven disminuido su valor (- audiencia = – valor). En esencia no se puede decir que esto no sea verdad aunque hay muchos peros.

Como el pueblo es soberano y las redes sociales permiten que el mensaje de la institución y el del usuario se igualen en fuerza, el propio hashtag propuesto ha servido para recoger cantidad de críticas hacia la campaña pero sobretodo hacia el modelo de liga que se esta promoviendo desde la patronal de los clubes. Los reproches más evidentes vienen por la mala planificación (no saber de antemano las fechas y horarios de todos los partidos), el injusto reparto de derechos televisivos que fomentan la desigualdad (cosa que si daña, y mucho, el valor mediático de la competición), la duración de las jornadas (de viernes a lunes de madrugada), los horarios (desde las 12h a las 22h), las sanciones y comités (ha coincidido con la sanción a Jona, del Real Jaén, por mostrar una camiseta en apoyo a los niños afectados por cáncer), por los precios de las entradas, cuando firmas para que indulten a un condenado solo porque es presidente de un club…

En primer lugar el error es echarle la culpa al aficionado. En otras ligas el aficionado que asiste al estadio es el centro del negocio. Justo mientras en España se lanzaba la campaña, en Inglaterra, el Swansea tenía que atrasar 15 minutos el inicio del partido por los problemas de tráfico que había alrededor del estadio que iban a impedir que buena parte de los espectadores pudieran llegar cómodamente al estadio (no es la primera vez, el Arsenal tuvo que hacerlo por una avería en el metro, por ejemplo). Ese detalle (nunca visto en España) sí demuestra quien es importante. Esta temporada la LFP avisó a todos los equipos que si, por la causa que fuera, demoraban el inicio del partido o de la segunda mitad (si tardaban en salir del vestuario, por ejemplo) iban a ser duramente sancionados. No querían que ninguna incidencia llevase a que dos partidos se solaparan en el tiempo, o que las cadenas que retransmiten los partidos no tuvieran tiempo de hacer sus cortes publicitarios correspondientes. Ellos son el centro de nuestra liga.

El tema jornadas, horarios y precios, demuestra también que ninguno de los clubes considera que su aficionado, el fiel espectador que asiste al estadio, el abonado, el socio, tiene más interés que el espectador que lo ve desde casa. Así lo demuestran cuando venden su alma al diablo con tal de asegurar unos ingresos anuales. Si me apuras el espectador de TV vale más, porque a ese se le puede meter publicidad antes, en el descanso y después del partido y, por lo tanto, se comercializa con él. Además, durante estas dos semanas hemos encontrado muestras fehacientes de que el pirateo de la señal de TV no es, ni de lejos, el problema más grave del fútbol español.

Desde el lanzamiento de un gas lacrimógeno en Villareal, un Tribunal de Apelación que decide 2 horas antes del inicio del encuentro (con la jornada ya iniciada) que no se le retira la sanción a Cristiano Ronaldo (si se llega a retirar y el partido es fuera de casa hubiese sido un cristo), la comentada sanción a Jona (que por presión mediática ha sido retirada), el cambio de horarios de dos equipos (uno de ellos viniendo de un viaje 8 horas por jugar competición europea al que se le restan dos días de descanso) para homenajear a una afición (la del Villareal) que hizo lo que tenía que hacer… Un esperpento.

Además de todo eso encontramos el ya recurrido tema de la repartición de los derechos de televisión. Siendo la única liga que lo hace de manera individual (aunque parece que esta será la última temporada) hemos convertido en más ricos a los ricos y más pobres a los pobres lo que conlleva una menor competitividad y, desengañémonos, el aficionado no busca solo ver las estrellas de Barça y Madrid, busca ver una competición, un resultado incierto y un espectáculo justo.

Sumemos además que muchos aficionados en el extranjero no pueden ver los partidos de su equipo porque la LFP no ha conseguido vender los derechos, por el alto precio dado el interés general de la competición. En Italia, por ejemplo, ningún canal da partidos de la liga española y a final de la temporada pasada se regaló el paquete a operadores minoritarios (prácticamente locales), que de repente tenían los derechos para retransmitir los últimos partidos de la Liga BBVA de Barcelona, Madrid, Atlético y Valencia.

Todos estos aspectos, y muchos más que olvido porque son de dominio público, y la LFP se centra en culpar a los aficionados. Si la LFP tuviera con sus seguidores la deferencia de regular algunos de estos aspectos para hacer una competición más justa deportivamente, con un calendario fijo para que todos se pudieran organizar su tiempo de ocio, con horarios compatibles con la vida normal (no es normal que alguien se acueste un lunes a las 12 de la noche porque el partido de su equipo termina a esa hora y menos si se ha desplazado al estadio y tiene que volver a su casa), precios de los abonos y las entradas asequibles según la economía del país (la Liga española es la segunda más cara de Europa respecto a la renta media sólo por detrás de Turquía), ofrecer productos televisivos atractivos para el espectador y a un precio razonable (ahora tienes que abonarte a dos operadores para seguir las infinitas franjas de partidos, ¿Internet no ofrece una plataforma mejor?) y un largo etcétera que va a llevar, si no se pone remedio, al total desinterés de los aficionados, que pronto reclamarán una Liga Europea donde los equipos compitan menos y mejor.

Es el “Colón culé” una buena campaña de #marketingdeportivo?

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Es evidente que Nike buscaba impactar al mundo con esta acción de marketing de guerrilla y lo ha conseguido. Polémica, declaraciones de políticos, repercusión en medios de comunicación y redes sociales… todo lo que perseguía lo ha logrado, pero, ¿es una buena campaña?

Hay que ponerle algunos peros. En primer lugar, la ejecución. La idea es fantástica pero la camiseta (más bien una capa que cubre hasta las rodillas) no se aprecia bien, el diseño no destaca y es difícil ver que se trata de la nueva camiseta azulgrana. La diferencia más apreciable entre esta elástica y la de la vigente temporada es la nueva publicidad de Qatar Airways. Ahí reside otro punto clave, bajo mi punto de vista, la aerolínea catarí es la mayor beneficiada de esta acción pues recibe todos los impactos (su logotipo es sustancialmente más visible que el swoosh de Nike) y no le afecta la polémica que ha rodeado la acción de la firma norteamericana.

Además, los medios de comunicación se están centrando en la polémica de la estatua y apenas está apareciendo la imagen de la auténtica camiseta para la nueva temporada (aunque bien es cierto que ya se filtró hace muchos meses), así pues, si bien para la compañía la campaña ha sido una buena inversión para conseguir ruido mediático su impacto en las ventas del producto son más que dudosas.

Cerremos el tema hablando del precio. La acción ha supuesto un ingreso de 113.000€ para el Ayuntamiento de Barcelona (cuyo presupuesto es de unos 2.200M€), me parece un precio ridículo para una acción de este estilo, que “mancha” un icono de la ciudad con una marca comercial y además abre la veda para la comercialización de cualquier otro elemento arquitectónico o artístico representativo de la ciudad, que además ha resultado ser ilegal. Se podría hacer puntualmente en caso de celebración de un acto especial (la consecución de un título, una efeméride o fecha señalada), de manera puntual, como se hace con la fuente de Montjuïc, que se viste con los colores de los equipos de la ciudad que consiguen un éxito deportivo, pero no de manera regular (aunque tenga una duración de menos de 20 días), y sobretodo nunca con fines comerciales como es el caso.

Por poner un ejemplo de qué sería lo correcto en la gestión del patrimonio público, en Italia saben del poder de su enorme patrimonio cultural y las empresas privadas actúan acorde a lo que entienden es su Responsabilidad Social Corporativa (no con el afán comercial de Nike) y, por ejemplo, la reparación de la famosa Fontana di Trevi de Roma ha sido costeada por la casa de alta costura Fendi, con una aportación de más de 2M€, la reparación del gran icono italiano, el Colosseo, fue sufragado por el grupo Tod’s de Diego Della Valle, que desembolsó más de 25M€. Ojalá algunas de las empresas de nuestro país copiaran el modelo de sus colegas italianos.

#Patrociniodeportivo en esto creo

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Cuando uno es una estrella del deporte suele tener encima de la mesa ofertas de empresas que desean ligar su imagen de marca a tu figura. Se presenta en ese caso la difícil papeleta de elegir qué contrato desechar y qué contrato firmar. Para un deportista esta tiene que ser una decisión razonada, como cuando cualquiera de nosotros hace lo que se llama una “compra racional” (comprar una casa o un coche, algo que no vamos a cambiar en mucho tiempo) ya que, si ahora se toma el tiempo adecuado y elige correctamente puede que no tenga que perder nunca más tiempo en esa decisión. La elección de Jordan de firmar con Nike, Rafa Nadal con Babolat, Beckham con Adidas…

Parece que todas estas grandes estrellas no se equivocan nunca pero no es cierto, Novak Djokovic por ejemplo ha vestido tres #patrocinadortecnico en sus pocos años de carrera Sergio Tacchini, Adidas y ahora ha firmado por Uniqlo. A Mesut Ozil le ha traído algún que otro quebradero de cabeza el cambio de Nike a Adidas (algo extraño porque la mayoría de jugadores alemanes forman parte de la colección de cromos de la marca de las tres lineas).  Actos como estos son enormemente contraproducentes tanto para el jugador, que parece un mercenario (no digo que en parte no lo sea, sino que no debe parecerlo) y por parte de la marca patrocinadora ya que no consigue ligar su logotipo a ese jugador. La mayoría de aficionados al fútbol te dirán rápidamente que Cristiano Ronaldo calza botas Nike, que Messi las lleva Adidas (pese a que en el fútbol base y en sus primeras apariciones profesionales calzaba a la americana) pero y Ozil? y Marcelo? Eso no interesa a nadie y se debe a una mala gestión de sus agencias de representación.

El otro día un deportista decía, muy acertadamente, que solo aceptaba contratos de patrocinio de empresas/productos/servicios de los que fuera consumidor. Si no creo en una marca, si no la uso, si no la recomendaría a un amigo no debo aceptar un patrocinio que me obligue a decir cosas que no quiero decir. Parece lógico pero no siempre se aplica, sin ir más lejos hace un par de días @MarcosMdP me avisaba de este error de David Ferrer:

David borró rápidamente el tuit pero eso, como todos sabemos, no le ha evitado que los medios se hagan eco de su metedura de pata. Desconozco el contrato de Ferrer con Samsung pero entiendo que, o le supone una penalización o debería patrocinar gratis Samsung durante la siguiente campaña (como muestra de su buena voluntad). Como explica perfectamente este post de @NewsReputation.

El fenómeno de los tuits pagados no es nuevo, El País hacía un reportaje al respecto el Octubre pasado que merece una lectura. Aprovecho para añadir que, en mi opinión, los deportistas profesionales no deberían, en sus cuentas personales, hacer publicidad directa como esta. Entiendo que es un caramelo muy goloso poder ingresar por un simple tuit pero si lo que buscan es proximidad con sus fans (en todas las entrevistas en que se les pregunta, todos responden lo mismo) esto es un “ruido” que altera el discurso. Me parece más lógico que hagan RT de tuits de sus patrocinadores, así queda claro que es publicidad y no una “opinión espontánea”, porque claramente no lo es. A largo plazo creo que puede ser perjudicial para una audiencia crítica cada vez más numerosa en Twitter. Personalmente, apenas sigo a deportistas profesionales, pocos aportan nada relevante en sus tuits, nada que no digan en ruedas de prensa y que, en caso de ser importante, va a ser RT enseguida y aparecerá en nuestro TL rápidamente. Veremos cual es la tendencia en un futuro próximo, pero entiendo que Twitter, con lo que le está costando monetizar, no permita estos tuits pagados, o por lo menos sin que ellos se lleven un pellizco.