Los borrachos del bar

El deporte, y estos días de mundial, especialmente el fútbol, son uno de los temas más comentados en las redes sociales. Muchos deportistas se han iniciado a estos medios para acercarse a los seguidores, controlar el mensaje que quieren comunicar, informar y relacionarse con ellos. Obviamente esto les viene grandes a muchos, que no conocen las reglas básicas de la comunicación pública pese a llevarla ejercitando durante la mayoría de sus carreras.

Un ejemplo de la importancia de un experto en comunicación entre el séquito que rodea a las estrellas del deporte es el incidente que vivió Iker Casillas hace pocos días con un comentario estúpido de un usuario. El portero del Real Madrid y de la Selección Española posteó una fotografía de su pareja y su hijo en Instagram y un comentario (de más de 1.800) ofendió al portero, que respondió mencionando a ese usuario y le insultó.

casillas insta

La reacción de Casillas es comprensible, es la que tendríamos la mayoría si atacan a nuestro hijo de una manera tan gratuita, pero él no se la puede permitir, es un personaje público, un role model, un hombre que, quiera o no, vive también de su imagen pública. Un experto en comunicación (al menos yo) le hubiera recomendado dejar pasar ese comentario, que se hubiera diluido entre la multitud de comentarios que reciben sus publicaciones o que, como mucho, hubiera sido reprendido por el resto de usuarios.

Al responder personalmente, el jugador dio visibilidad, altavoz, repercusión a alguien que, muy probablemente, buscaba eso. Si que es cierto que, en casos de mayor gravedad, como amenazas, se debe dirigir a la policía que valorará si existen indicios delictivos o sancionables, pero responder es, posiblemente, la peor opción.

Los borrachos del bar

Muchos califican a las redes sociales como un bar y en ciertos aspectos no se asemeja demasiado de lo que nos podemos encontrar entre tapas y cervezas, comentarios sobre el partido, criticas a jugadores, entrenadores y árbitros, insultos, amenazas… todo aquello que se le grita a la pantalla pero que ninguno le gritaría nunca a la cara a nadie (porque te podría caer una “galleta”). Nadie se pondría a responder al borracho del bar, verdad? Pues lo mejor es dejarlo pasar, ser impermeable a eso igual que lo son a las criticas o insultos que pueden recibir durante la competición. No debería de ser así, pero desgraciadamente forma parte de su trabajo.

zuniga-instagram

Otro caso reciente es el que sufrió el colombiano Zúñiga, que lesionó a Neymar durante los cuartos de final de la Copa del Mundo. Otra vez con un menor de por medio, distintos seguidores brasileños insultaron a la hija del colombiano. Este posteó la imagen de esos insultos en su perfil oficial de Facebook preguntándose qué había hecho su hija para que la atacasen así. Obviamente nada, pero si él demuestra que se ha visto afectado por estos comentarios ellos habrán ganado. “Trolls” les llaman, y muchos simplemente buscan incordiar, sacar de sus casillas, demostrar una “superioridad” en algún aspecto, y dado que muchos jugadores no dominan tan bien el medio como estos usuarios, ese éxito es probable. Por eso, mejor dejarlo pasar. Del mismo modo que si un jugador baja su rendimiento por una grada hostil estos habrán conseguido su objetivo, las redes sociales deben tratarse con actitud similar.

Ni Iker ni Camilo Zúñiga pueden cambiar lo que hagan los usuarios de las redes sociales, es una cuestión de educación, pero pueden controlar sus respuestas, y cuando la ira nubla el raciocinio, se agradece tener un experto en comunicación de tu lado.

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